lunes, 6 de febrero de 2017

libro: Samuel

Hoy vuelve a aparecer por aquí una autora, cuyas obras reseñadas en este blog pertenecían a la literatura infantil. Pero en esta ocasión la escritora ha dado un giro de 180º, y se mete de lleno en el género de terror.  Demuestra que también es capaz de crear atmósferas desasogantes, muy alejadas de los ambientes tranquilos a los que nos tenía hasta ahora acostumbrados dentro de sus creaciones aptas para todos los públicos.

Escrito por Pepa Mayo la novela nos narra como Samuel, un joven que viene de un ambiente problemático se gana la vida de repartidor en un supermercado de barrio donde su jefe no para de hacerle la vida imposible y tan solo encuentra el apoyo de su compañera Sandra. Pronto la violencia entra en la vida de nuestro protagonista, cuando las mujeres que le rodean comienzan a aparecer muertas.

Pepa nos presenta un personaje complejo, con una infancia difícil y que se dedica a cultivar su cuerpo. Al crecer en un ambiente complicado hace que desconfíe de las personas, que su carácter sea brusco, con mucho odio en su interior que amenaza en salir al exterior en forma de violencia. Es una persona que basa sus relaciones con las mujeres en acostarse con ellas. Tal vez la única capaz de hacerle cambiar sea Sandra, pero debido a su incapacidad para demostrar sus sentimientos no sea capaz de revelarle lo que siente por ella.

Las escenas sangrientas se encuentran espaciadas a lo largo del relato, y cuando lo hacen la autora da rienda suelta a su lado más violento. Mostrándonos cadáveres con los que su asesino se ha ensañado, así baste citar como ejemplo uno que ha sido destripado u otro cuya cabeza ha sido atravesada por un cuchillo. Como si el criminal pareciese disfrutar ejerciendo el máximo daño posible sobre sus víctimas.

La trama del libro transcurre en Barcelona, pero los lugares que nos muestra la autora son los menos concurridos con callejones oscuros, ambientes malsanos y lugares que no aparecen en los sitios obligatorios a visitar cuando uno está en la ciudad condal. Así la escritora nos describe la cara menos amable y sucia de la ciudad, lo que nos enseña es su faceta más oscura y deprimente, acorde con la personalidad del protagonista.

A mitad de la obra uno intuye su final y que se acaba confirmando. Pese a ello en los instantes finales de la novela la autora introduce un giro final sorprendente, que consigue que todo lo que creíamos cierto se acabe desmoronando pese a que no se trate más que de una trampa por parte de la escritora.

He de decir que el cambio me ha sorprendido para bien. Tenía interés en saber si la autora podía salir airosa de esta nueva aventura, a las pocas páginas las dudas quedaron despejadas. La escritora demuestra saber construir personajes, ya sean niños o adultos, y dotarlos del suficiente interés como para mantener la atención de los lectores.

El libro tiene una extensión que no llega a las cien páginas, lo que te sabe a poco. Uno se queda con ganas de saber más acerca del protagonista. La autora nos ofrece breves retazos de lo que fue su infancia y adolescencia, por lo que hubiera sido interesante el conocer más a fondo su personalidad. La escritora ha rascado de forma breve la superficie de Samuel, por lo que son los lectores que tienen que rellenar estos huecos con los datos que nos ha aportado.

Una novela que nos permite conocer otros registros de una autora que parte de su obra se ha destinado a un público infantil y juvenil.


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