viernes, 2 de mayo de 2014

libro: bueno, bonito maldito

Muy buenas a todos. Hoy de nuevo os traigo una recopilación de relatos de terror que merece mucho la pena, hace poco acabé con su lectura y no puedo más que recomendarla. Sí algo une a todas las historias que forman parte de esta antología es que los objetos que solemos ver a diario y cotidianos pueden guardar secretos mortales como atestiguan los incautos que tienen la desgracia de adquirirlos. Pero no adelantemos acontecimientos todavía, tomemos un respiro que nos hará falta. Acompañadme en este viaje lleno de misterio y muerte.





Publicado por la editorial la pastilla roja, la presente antología reune 13 relatos de diversos autores donde, tal y cómo he indicado en el párrafo anterior hacen uso de objetos normales y corrientes pero con el aliciente de que están malditos, y pobres de aquellos que los tengan en su poder, puesto que nada bueno les espera.
Se suele decir que el relato que abre la antología es el mejor, cosa que suele ser verdad. Pero en este caso todos los relatos incluidos son muy buenos, especialmente me gustaría destacar cuatro de ellos: el silbato de Irah escrito por Nestor Allénde; La Butaca del infierno de Daniel Meralho; La mudanza escrito por Marta Junquera y por último Reliquias de Ana Martinez Castillo. Los otros 9 son también bastante interesantes, el de La Promesa resulta bastante inquietante y nos consigue mantener enganchados hasta su conclusión final, aunque evidente desde que el relato va por la mitad pero no por ello menos interesante.
El primero en abrir fuego es La llave de Jacob Gibons de Pablo García Naranjo, donde una simple llave es capaz de desatar grandes horrores. Así y con objetos tan inocentes como una pluma; un silbato; una lata de caviar; una bicicleta; un reloj.... los autores dan rienda suelta a su imaginación y nos hacen creer que estas cosas en apariencia inocentes pueden ser bastante cabronas si se les da la opción y la oportunidad, y desde luego que lo aprovechan.
El único pero, por así decirlo, es que hay un relato que no consiguió atraparme como los demás, y no por mal escrito que dista mucho de estarlo, si no porque me resulto complicado de seguir. Me refiero a El informe de Raúl Ansola, donde el escritor nos habla de los viajes en el tiempo que se pueden hacer con una simple cámara de fotos. Si las cintas con viajes en el tiempo son más o menos complicadas de seguir a la mínima que te despistes, en un relato lo es más. Tuve que leer un par de veces para no perderme, pero no es culpa del autor en absoluto, es de un servidor que hay ciertas cosas que me cuesta seguir y comprender.
A lo largo de la antología se nota que los autores se lo han pasado bien escribiendo cada uno su parte, y eso se traslada a los lectores. También se puede apreciar que han mamado y visto mucho cine de terror y misterio, así como literatura. No es raro observar a lo largo de sus páginas guiños a Lovecraft; literatura romántica; a la montaña mágica de Thomas Mann; a un futuro distópico como el que nos narraba Orwell en 1984; al Ray Bradbury de Fahrenheit 451; Clive Barker y por supuesto Stephen King, a quién pienso que los escritores han hecho un homenaje a uno de sus libros, más concretamente La Tienda, donde también unos objetos se dedican a hacer la puñeta. Pero de forma diferente a como aquí están descritos.
En algunos relatos tienes que parar de leer y asegurarte de que nadie está detrás tuyo, así de absorventes pueden llegar a ser, cuando empiezas a leer y acabas te quedas con ganas de más, como si lo que nos han ofrecido los escritores fuera solo un aperitivo a pesar de que algunas historias cuentan con mini capítulos.
Si podéis dadle una oportunidad, no os arrepintiereis en absoluto.
A continuación os dejo con el book trailer del libro hoy analizado:


Espero que os haya gustado la entrada de hoy.

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